Aceptémoslo: a veces es difícil estar al día con la tecnología.

Sea por una cuestión de tiempo o de interés, no siempre podemos seguir las últimas novedades de la ciencia.

Y encima los avances tecnológicos se dan a una velocidad tan alta que en cuestión de un lustro todo parece obsoleto.

Si pensamos en cómo era el mundo hace algo más de 10 años, podríamos sorprendernos de lo inverosímil de tales cambios… En 2008 apenas se anunciaba la llegada de los smartphones y casi nadie sabía lo que era una red social; ni siquiera internet estaba a disposición de todo el mundo, y el comercio electrónico cuanto menos levantaba recelos.

Pero ese mundo ya es hoy otro. Uno muy distinto, con otras posibilidades.

Y si no sos un ducho en este mundo digital, probablemente no estés al tanto de esas nuevas oportunidades que internet nos ha venido ofreciendo en los últimos años.

Todos aprovechan internet, menos yo

Quizás ya tenés una página web, pero sentís que no está dando sus frutos. Cuestionás que realmente sea el santo grial que tu negocio necesite.

O tal vez ya hayas intentado tener una, pero pasaste por una mala experiencia que te hace dudar de profundizar en este campo virtual.

Hasta has pensado que sos el único que no está aprovechando las bendiciones del internet.

Sea cual fuera el caso, hay algo innegable…

¡Sin dudas estar en internet es mejor que no estarlo!

Pero si ello no sirve para conseguir clientes, qué más da: ¡la inversión debe redituarte!

Hoy en día internet está generando dinero para millones de personas. Tal vez no sea tu caso hoy, pero con la información adecuada podrías ser uno de esos beneficiarios.

Así que no te culpes por no saber capitalizar las oportunidades que la web te brinda ni te desanimes por experiencias que hayan fracasado.

La pregunta clave

No te lo voy a negar: tener un sitio web puede darte muchos beneficios. Y se podrían dar cientos de sermones dominicales como si del próximo dios salvador se tratara.

Pero lo que buscamos vos y yo es simplicidad.

Y en este caso, para empezar, podemos resumir todo a una pregunta clave:

¿Me está dando ingresos mi web ahora mismo? ¿Valió la pena la inversión (en tiempo y dinero)?

De nada te sirve tener una página web si ésta no es funcional para tu negocio.

Y si estás leyendo esto, probablemente no estás conforme con el rendimiento de tu web. O creés que podés hacerlo mucho mejor.

En definitiva, si tu e-commerce no te está ayudando a aumentar tus ganancias, si tu web no sirve ni de referencia para tu negocio… pues son señales muy visibles de que hace falta un cambio. Y para dar ese cambio tendrás que entender cómo funciona internet y cómo es el comportamiento de las personas en internet.

Porque…

Ni internet ni vos son el problema, el problema es que nadie te dio la información necesaria para utilizarla a tu favor.

La raíz de los conflictos

Ya sabemos, pues, que si la web no me está dando dividendos es porque todavía me falta cierta información que sí les permite generar dinero a tantos otros.

Ahora… ¿cuál es esa información?

Ciertamente, si tu negocio online no está funcionando es porque hay fallas en alguno de estos dos puntos (o en ambos):

-La misma web: tener una página no te garantiza que sea la ideal para tus potenciales clientes. Tal vez ni siquiera tiene en cuenta las condiciones básicas para que un usuario pueda sacarle beneficio.

-Tu marketing digital: puedes tener la mejor web del mundo, puedes tener la web ideal para tu cliente ideal, puedes ser capaz de solucionar los problemas de miles personas… pero si no te conocen, si no saben que existís en la web, de nada servirá. Para eso deberás mejorar los canales que permitan al usuario entrar a tu web, llámense motores de búsqueda (Google), redes sociales o email.

En este artículo nos centraremos en la primera, porque por ella hay que empezar.

De poco sirve hacer marketing de un producto que no es adecuado.La inversión solo será positiva si lo que ofreces está a la altura de las necesidades del potencial cliente.

El comportamiento en internet

Antes de mejorar tu web, tendremos que conocer un poco acerca del comportamiento de los usuarios en la red. Y para hacerlo, ten en cuenta los siguientes 6 datos:

  • El comercio electrónico crece un 23% a cada año.
  • 9 de cada 10 adultos conectados a internet ya han comprado por ese medio alguna vez. Y la mitad de ellos lo hace al menos una vez por mes.
  • Cada vez son más las ventas a través de los dispositivos móviles (celulares y tablets). Hoy, el 45% de las compras ya se hace a través de estos dispositivos. Y se espera que esta tendencia se acentúe en los próximos años.
  • Internet ya es un hábito: antes de comprar, el consumidor investiga el producto/servicio en la red.
  • Los usuarios con intenciones de comprar no pierden tiempo y visitan directamente las webs que acostumbran a entrar. Las estrategias de fidelización de marca son, pues, muy importantes.
  • Los potenciales clientes prefieren sacarse todo tipo de dudas antes de hacer una compra o antes siquiera de comunicarse con el vendedor/servidor. Si la experiencia no está centrada en el usuario (en solucionar estas dudas), probablemente se irá.

Y ahora qué debo hacer…

Ya leí los datos, muy interesantes…

Pero, ¿y ahora? ¿De qué me sirven?

Bien. Ahora que comprendemos algunas de las tendencias del comportamiento de los usuarios en internet, podemos dar el siguiente paso.

Ya podremos entender el porqué de ciertos aspectos que nos llevan a potenciar o hundir nuestra web profesional.

Así que, sin más preámbulos, pasaremos a analizar cada una de las cuestiones que marcan la diferencia dentro de una web.

10 características a las que deberías prestar atención

Para que tu web tenga éxito, deberías revisar cada uno de los siguientes puntos. Reflexionar si cumple o no con estas cuestiones es indispensable.

Probablemente algunas ya estén resultas, pero puede que otras no. Dependiendo de tu situación actual, tal vez debas trabajar más en unas o en otras.

Pero siempre sin descuidar ninguna de ellas.

-Web responsive: con los tiempos que corren, tener una web que no se adapte a celulares es imperdonable (para el usuario). Este concepto hace referencia a la capacidad de una web de adaptarse a diferentes tamaños de pantallas, facilitando la interacción de los usuarios móviles. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de perder a la mitad de los potenciales clientes.

-Velocidad de carga: en un mundo posmoderno donde reina la gratificación instantánea, que nuestra web tarde más de la cuenta en abrirse completamente puede ser fatal para nuestras intenciones. De hecho, el 50% de los usuarios puede llegar a cerrar la página si no se abrió en menos de 5 segundos. Las claves para evitarlo: tener un buen servidor, no sobrecargarla de contenidos, no utilizar flash, no utilizar generadores de web (Wix, Jimdo, etc).

-Diseño atractivo y minimalista: en correspondencia con el punto anterior, tu web debe generar una muy buena primera impresión. Y para eso debe ser estéticamente bonita. Las claves: cuanto menos texto mejor, diseño colorido y multimedia.

-Identidad web: tal vez el diseño ya sea lo suficientemente atractivo, pero aun no surte efecto. Este punto, pues, está vinculado estrictamente con la información que se da en la página: quién sos, qué hacés, qué problemas resolvés y cómo lo hacés, a quiénes podés ayudar, por qué confiar en vos.

-Web actualizada: si tu página da la impresión de que está desatendida, abandonada, hará cuestionar tu profesionalidad y se reducirá la confianza del potencial cliente. Así que ya lo sabés, hay que mantenerla en constante actualización.

-Web autogestionable: si no tenés la posibilidad gestionar vos mismo el contenido que se publica en tu página, pues será muy difícil cumplir con el anterior punto. Hoy existen muchas aplicaciones o CMS (sistema de gestión de contenidos) muy intuitivos y fáciles de usar. En eWapp trabajamos con WordPress.

-Diseño intuitivo: una buena parte de los potenciales clientes no son expertos digitales ni mucho menos, por eso debe ser sencillo navegar en tu web. El usuario quiere hacerlo lo más rápido que pueda, y si se siente desbordado o incapacitado, se irá por donde llegó. La clave, que tu web sea, como nos gusta llamarlo, a prueba de abuelos. Cualquiera debe poder entrar a tu web y salir con una compra hecha.

-Web interactiva: en sintonía con el concepto anterior, la web debe estar centrada en el usuario. Estos ya no son meros espectadores, sino que buscan ser partícipes de tu página. Querrán interactuar con ella, adaptarla a sus necesidades. Si nuestra web tiene varias opciones para navegar (enlaces, contenido multimedia, etc), más probabilidades existen de que el usuario se quede en ella.

-Fidelización: si tenemos en cuenta que el 50 % de los clientes entran directamente desde tu web, es importante generar un canal interconectado con ellos. No solo debes ofrecer tus datos de contacto (teléfono, dirección, etc), sino brindar herramientas que permitan una comunicación casi instantánea con ellos: formulario de contacto, chat o acceso a redes sociales.

-Análisis de estadísticas: a diferencia de tu negocio físico, la web te da la oportunidad de conocer datos precisos de tus clientes. Quién te visita y qué hace en tu web… esto es posible gracias a herramientas gratuitas como Google Analytics. Analizar esta información es fundamental para tomar decisiones acerca de tu web.

¡A mejorar la web!

Ahora que ya tenés un panorama más amplio de cómo funciona el comportamiento de los usuarios en internet, podrás hacer las modificaciones que tu web necesite para captar a tus potenciales clientes.

Revisa las 10 características clave nuevamente y comprueba una por una si tu página web las posee adecuadamente.

Una vez que hayas podido dominar y aceitar tu web, podrás concentrarte en generar canales de acceso a la misma a través del marketing digital.

Pero, para eso, primero debes poner manos a la obra y optimizar tu web actual siguiendo.

¿Qué esperás para hacerlo vos mismo?

Siempre podrás consultar nuevamente este artículo y releerlo si quedaron dudas, o incluso podés contacarnos y dejarnos tu pregunta sobre el tema.

¡A probar!

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